Creer en una democracia participativa, es creer, para empezar, en una redundancia. Si por si sola de la democracia debería implicar una intervención de los ciudadanos en las decisiones políticas, si además ésta es participativa, la intervención tendría que ser mayor. Pero no nos engañemos, esto no es más que una tapadera, una mera designación de cara a la galería de lo que no deja de ser una democracia dirigida por los políticos, en la que el pueblo tiene más bien poco que decir.
Pero vamos por pasos. Muchos nos quejamos del autismo de los políticos, de su desinterés por las cosas que realmente afectan a la ciudadanía. Como decían aquellos “gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo” es lo más cómodo y beneficioso para los políticos. Así, juegan con nosotros durante sus campañas electorales, con promesas y más promesas, que al final no se acaban cumpliendo. ¡No sé cómo nos conformamos solo con esto! ¿Cómo puede ser que con una sola votación pongamos en manos de un personaje (y su séquito) todas las decisiones referentes a todos los ámbitos de la sociedad durante les próximos 4 años? Es en este punto, donde se ha inventado el concepto de “democracia participativa”, que en la teoría debería dar más voz a los ciudadanos mediante encuestas, consultas y referéndums, para tomar decisiones que les afectan. Personalmente, me parecen sistemas válidos, siempre y cuando la gente se implique, y de su opinión ralamente (las encuestas muchas veces acaban por reflejar auténticas mentiras). Pero el problema es que a la práctica, todos estos recursos se utilizan más bien poco. ¿Cuántos referéndums se han hecho hasta ahora? ¿Cuántos han sido realmente significativos? Llegados a este punto, me planteo si interesa que se hagan estas consultas ciudadanas. Quizás los resultados perjudiquen tanto a los altos cargos españoles que “los de arriba” teman conocerlos…
Ahora es Obama quién promete escuchar al pueblo con una “democracia participativa”. Que no les pase nada.
Extensa entrevista al futuro presidente de los Estados Unidos y su mujer, Michelle Obama. Son varias partes de una entrevista a Barack con su mujer, con Biden, solo...en el programa 60Minutes, similar a un 30Minuts de Tv3. Contiene reacciones después de las elecciones. Está en inglés sin subtítulos, pero se entiende bastante.
Después de la victoria de su marido, es finalmente Michelle Robinson Obama quién ha hecho historia. Se ha convertido en la primera afroamericana que accede al puesto de primera dama de los Estados Unidos. Aunque no tiene un cargo oficial con funciones específicas ni sueldo remunerado, el protagonismo de las primeras damas es cada vez más relevante en la Casa Blanca.
Desde Matha Washinton hasta Laura Bush, pasando por celebridades como Jackie Kennedy, han sido muchas las mujeres que han pisado la Casa Blanca del brazo de sus maridos. Históricamente, su papel se limitaba a ser anfitrionas de las cenas y fiestas en el palacio presidencial, además de marcar la moda, para poco a poco irse implicando en actividades humanitarias. Pero a raíz de Eleanor Roosevelt, que cogió el mando de la presidencia cuando su marido, Frankilin Roosevelt, se quedó postrado en una silla de ruedas, las primeras damas se han ido implicando más en cuestiones políticas. Ésta incursión ha sido, mayoritariamente, en temas de índole social, como educación, sanidad, medio ambiente…
Durante la campaña de Barack Obama, ha tenido un papel cada más vez más importante, a diferencia de Cindy McCain, que fue protagonista únicamente por la inversión de capital que hizo en la campaña de su marido, John McCain. Michelle, pues, no solo se limitó a presentar a su marido, sino que ha impulsado numerosos actos en solitario y ha concedido entrevistas. Durante la larga campaña electoral (primero por las primarias y hasta ahora por la Casa Blanca), Michelle ha combinado su trabajo de madre, esposa “futura primera dama”. Ha destacado por su capacidad oradora y reunir a miles de personas en sus actos en solitario. En ellos, Michelle ha sabido transmitir un mensaje que ha convencido a la sociedad americana: el de que tanto Barack como ella son el ejemplo de que el sueño americano es posible.
Dicen que uno de los secretos del éxito de Obama ha sido su mujer, a la que muchos consideran la Jackie Kennedy negra. Ha marcado estilo y ha sido “la roca”, como él la llama, para Barack Obama. Sin duda, se ha convertido en el apoyo incondicional del ya presidente electo de los Estados Unidos.
La que será la primera dama de Estados Unidos a partir del 20 de enero, cuando Barack Obama asuma oficialmente la presidencia del país, parece contar con el respaldo de los ciudadanos. Según un sondeo realizado por la CNN a pie de urna, el 66% de los consultados cree que Michelle será una buena primera dama, frente al 35% que opina lo contrario.
Es poco o nada arriesgado prevenir que las relaciones entre España y EUA van a mejorar con la reciente elección de Barack Obama como 44º presidente del gran imperio americano. Pero echemos la vista atrás…
En el transcurso de las relaciones entre España y los EUA, tras el largo período de gobierno de Felipe González, durante el cual las relaciones bilaterales entre España y EUA fueron muy buenas, vino la etapa Aznar. La relación entre éste i Bush es comparable al vasallaje feudal. Aznar creyó en su momento que la sumisión le acercaría a la consideración del presidente americano., hasta que no fue reelegido y tuvo que abandonar La Moncloa. Luego llegó Zapatero. Evidentemente, las relaciones con Bush no fueron nada buenas, ya desde un principio con el anuncio inmediato de la retirada de las tropas españolas de Irak en 2004. Pero ahora por fin, la era Bush ha terminado. Con Barack Obama las cosas pueden ser diferentes.
En recientes apariciones, Zapatero ha hecho referencia a la conversación telefónica que ha mantenido con Obama, días después de su triunfo. Se ha referido a la necesidad de “fomentar las estrechas relaciones entre España y EUA” y al hecho de que la comunidad internacional adopte acciones coordinadas ante la actual crisis financiera internacional. Con optimismo, quizás prematuro, Zapatero asegura que “estas elecciones abren un periodo de esperanza, así como un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países”, así como con la Unión Europea.
Parece que la elección de Obama va resolver todos los problemas a escala mundial: terrorismo, cambio climático, crisis financiera, vulneración de los Derechos Humanos… Quizás es verdad, y las cosas vayan a mejor a partir de ahora, pero no olvidemos que estamos hablando de los Estados Unidos de América. Los mismos que aún están llevando a cabo penas de muerte año tras año, y los mismos que se niegan a firmar el protocolo de Kioto. Es por eso que me resulta sorprendente y hasta irónico leer las declaraciones de Rajoy asegurando que “España comparte muchas cosas con los EUA, como la pertenencia a la OTAN, principios y valores, un sistema democrático, el respeto por los derechos humanos…”.
A pesar de esto, la actitud dialogante y abierta de Obama – dice que está dispuesto a reunirse “sin condiciones” con líderes polémicos como Hugo Chávez, Raúl Castro o el iraní Mhmoud Ahmadinejad- puede acercar de nuevo la política exterior española. Es más, España puede ser clave dado su experiencia en sus relaciones con Iberoamérica (incluso con países que ahora están en la lista negra americana, como Venezuela o Cuba) y Oriente Próximo.
Parece, pues, que vienen tiempos mejores en las relaciones España-EUA. El tiempo dirá.
Vídeos sobre el tema:
Comparecencia del presidente del Gobierno en la Moncloa felicitando a Obama.
Declaraciones de Obama en un debate con McCain. Referencia a España.
Si todavía queda alguien por ahí que dude de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, que se pregunte si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, que cuestione la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.
Es la respuesta que dieron las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un número como esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron tres y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta y que sus voces podrían suponer esa diferencia.
Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Estadounidenses que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido simplemente una colección de individuos ni una colección de Estados rojos y azules. Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América.
Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido escépticos, temerosos y dudosos sobre lo que podemos lograr a poner manos al arco de la historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.
Ha tardado tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hhemos hecho en estas elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha llegado a América.
Esta noche recibí una llamada extraordinariamente cortés del senador McCain.
El senador McCain ha luchado duramente en esta campaña. Y ha luchado aún más larga y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios por Estados Unidos que no podemos ni imaginar. Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado.
Le felicito. Felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado. Y estoy deseando colaborar con ellos para renovar la promesa de esa nación durante los próximos meses.
Quiero dar las gracias a mi compañero en este viaje, un hombre que hizo la campaña desde el corazón y actuó como portavoz de los hombres y las mujeres con quienes se crió en las calles de Scranton y con quienes viajaba en un tren de vuelta a su casa en Delaware: el vicepresidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.
Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo infatigable de mi mejor amiga durante los últimos 16 años, el pilar de nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima primera dama de la nación, Michelle Obama.
Sasha y Malia [sus hijas], os quiero a las dos más de lo que podéis imaginar. Y os habéis ganado el nuevo cachorro que nos acompañará a la nueva Casa Blanca. Y aunque ya no está con nosotros, sé que mi abuela nos está viendo, junto con la familia que hizo de mí lo que soy. Les echo en falta esta noche. Sé que mi deuda con ellos es incalculable.
A mi hermana Maya, mi hermana Alma, al resto de mis hermanos y hermanas, muchísimas gracias por todo el respaldo que me habéis dado. Estoy agradecido a todos vosotros. Y a mi director de campaña, David Plouffe, el héroe no reconocido, quien diseñó la mejor estrategia, creo, en la historia de Estados Unidos.
A mi estratega jefe, David Axelrod, que me ha acompañado en cada paso del camino. Al mejor equipo de campaña que en la historia de la política. Vosotros hicisteis realidad esto, y estoy agradecido para siempre por lo que habéis sacrificado para lograrlo.
Pero, sobre todo, no olvidaré a quien pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros. Os pertenece a vosotros.
Nunca di la impresión de ser el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de Charleston. Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco, diez dólares y veinte dólares.
Adquirió la fuerza de los jóvenes que rechazaron el mito ser una generación apática, que dejaron atrás sus casas y sus familiares para trabajar por poco dinero y sacrificando horas de sueño.
Adquirió la fuerza de las personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos, de los millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es posible en la Tierra.
Ésta es vuestra victoria.
Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí. Lo hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por delante. Mientras disfrutamos esta noche, sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo.
Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros.
Hay madres y padres que se desvelarán en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagar la hipoteca o las facturas médicas o cómo ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos.
Hay nueva energía que aprovechar, nuevos puestos de trabajo que crear, nuevas escuelas que construir y amenazas que afrontar, alianzas que reparar.
El camino por delante será largo. La cuesta será pronunciada. Puede que no lleguemos en un año ni en un mandato. Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan esperanzado como esta noche de que llegaremos.
Os prometo que, nosotros, como pueblo, llegaremos.
Habrá percances y pasos en falso. Muchos no estarán de acuerdo con cada decisión mía cuando sea presidente. Y sabemos que el gobierno no puede solucionar todos los problemas.
Pero siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos espera. Os escucharé, sobre todo cuando discrepemos. Y sobre todo, os pediré que participéis en la labor de reconstruir esta nación, de la única forma en que se ha hecho durante 221 años: bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida.
Lo que comenzó hace 21 meses en pleno invierno no puede terminar en esta noche otoñal. Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si volvemos a lo de antes. No puede suceder sin vosotros, sin un nuevo espíritu de sacrificio. Así que hagamos un llamamiento a un nuevo espíritu patriótico, responsable, en que cada uno eche una mano y trabaje más y se preocupe no sólo de uno mismo sino también del otro. Recordemos que si esta crisis financiera nos ha enseñado algo es que no puede haber un Wall Street [el sector financiero] próspero mientras Main Street [la economía real] sufre.
En este país avanzamos o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo. Resistamos la tentación del partidismo, la mezquindad y la inmadurez que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo. Recordemos que fue un hombre de este Estado quien llevó por primera vez a la Casa Blanca la bandera del Partido Republicano, un partido fundado sobre los valores de la independencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Son valores que todos compartimos. Y si el Partido Demócrata ha logrado una gran victoria esta noche, lo hemos hecho con humildad y el empeño de curar las divisiones que han impedido nuestro progreso.
Como dijo Lincoln a una nación mucho más dividida que la nuestra, no somos enemigos, sino amigos. Aunque las pasiones hayan puesto bajo tensión nuestros lazos de afecto, éstos no deben romperse.
Y a aquellos estadounidenses cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente también.
Y a todos aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas, desde parlamentos y palacios, a aquellos que se reúnen alrededor de las radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son diferentes, pero nuestro destino es el mismo, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense.
A aquellos que quieren derrumbar el mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina con fueerza: esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme.
Ahí está la verdadera genialidad de Estados Unidos: que puede cambiar. Nuestra unión se puede perfeccionar. Lo que ya hemos logrado nos da esperanza para lo que podemos y tenemos que lograr mañana.
Estas elecciones tuvieron muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que votó en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones. Salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.
Nació sólo una generación después de la esclavitud, en una era en la que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos, cuando alguien como ella no podía votar por dos razones: porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos: la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: sí, podemos.
En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí, podemos. Cuando la desesperación y la Gran Depresión se extendió a lo largo del país, ella vio cómo una nación superaba sus miedos con un New Deal (Nuevo Contrato), nuevos empleos y un nuevo propósitos comunes.
Sí, podemos.
Cuando las bombas cayeron sobre nuestro puerto y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza para salvar la democracia.
Sí, podemos.
Ella estaba allí con los autobuses de Montgomery, las mangas de riego en Birmingham, un puente en Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: "Lo superaremos".
Sí, podemos.
Un hombre llegó a la luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación. Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, en los buenos tiempos y en las horas más negras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.
Sí, podemos.
Hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más por hacer. Así que, esta noche, preguntémonos ¿qué cambio verán, que progresos habremos conseguido si nuestros hijos viven hasta ver el próximo siglo, si mis hijas tienen la suerte de vivir tanto tiempo como Ann Nixon Cooper? Ésta es nuestra oportunidad de responder a ese desafío. Éste es nuestro momento. Éstos es nuestro tiempo, para dar empleo a nuestro pueblo y abrir las puertas de la oportunidad a nuestros pequeños; para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño americano y reafirmar esa verdad fundamental: que, aunque muchos, somos uno; que mientras respiremos, tenemos esperanza.
Y cuando tengamos dudas y oigamos a algunos decir que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: sí, podemos.
Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a Estados Unidos de América.
Pese a la extensa cobertura informativa de las televisiones españolas, La gran noche americana, se vio en mi casa en TV3, como pasa con todos los acontecimientos destacados. A las once empezaba en TV3 i el 3/24 con un especial informativo “EUA-08 Eleccions Presidecials”, presentado por el polivalente Xavi Coral, desde el plató de Sant Joan Despí, i Raquel Sans, desde Washington. El programa se abrió con un interesante reportaje: L’Amèrica de la Ruta 66, que recorría algunos puntos claves de esta vía, que une Estados Unidos de punta a punta. Concretamente une los estados de los dos canditatos: Illiois y Arizona. En formato “roadmovie”, el reportaje hizo un análisis detallado de las apodadas “dos Américas”, la de Obama y la de McCain, así como los defensores y detractores de cada uno de los candidatos. A fin de cuentas, un acercamiento a la variopinta sociedad norteamericana.
A partir de las 00h en el plató, Xavi Coral informaba del funcionamiento de los gráficos 3D que mostrarían en el transcurso de la noche, hacia qué lado se decantaban cada unos de los estados. En una combinación de colores, rojo (republicanos), azul (demócratas) y lila (sin atribución, por el momento) un enorme mapa americano iba coloreándose a medida que avanzaba la noche.
Desde el plató también, Martí Anglada (redactor jefe de internacional en TVC), Núria Ribó (ex corresponsal en Estados Unidos y contertuliana habitual de programas de la cadena) i Francesc Xavier Mena (economista de ESADE), repasaban todos los puntos de la campaña e iban comentando los resultados obtenidos.
Temas como el voto negro, el voto gay, el voto hispano, el voto femenino, el esperado aumento de la participación en estas elecciones, la eficacia de las campañas de los candidatos, el papel de los vicepresidentes, el efecto Bradley…fueron ocupando los discursos de los tertulianos de la mesa. Me sorprendió gratamente unos de los gráficos que propuso TV3 para representar la diversidad étnica y religiosa del país, y me ayudó a comprender la complicidad de un país tan vasto y variado como Estados Unidos.
La opinión desde plató era bastante unánime. Aunque sin decirlo explícitamente, estaban con Obama, y se mostraban bastante optimistas con su victoria, con explicación en la alta participación y al voto anticipado. Quizás Nuria Ribó fue la más atrevida, como ya nos tiene acostumbrados, a la hora de posicionarse. En Estados Unidos, en cambio, los medios de comunicación no solo se han posicionado claramente por sus candidatos favoritos, sino que han aprovechado su poder para pedir el voto a favor de uno u otro.
TV3 también tenía enviados especiales en distintos puntos del territorio americano. Desde Miami, Joaquiín Roy, profesor de la Universidad de Miami recogía algunas opiniones sobre los candidatos. Desde Chicago (Illinois) el corresponsal de TVC en EUA, Albert Elf, izo un seguimiento de la noche de Obama, y desde Phoenix (Arizona), Sílvia Heras hizo lo mismo con McCain.
Me gustó volver a ver (hacía tiempo que solo lo escuchaba, y ahora ya ni eso) a Antoni Bassas, que con su particular estilo nos informó del transcurso de la noche americana des de San Francisco (California), uno de los últimos estados en cerrar sus colegios electorales, y donde el voto hispano puede resultar decisivo. Supongo que éste es el primer acercamiento de Bassas a la cadena catalana, a pocos meses de su incorporación, precisamente como corresponsal en Washington.
También había un punto d’atenció en el hotel Barcelona Center, donde el Institut d’Estudis Americans y el consulado de los EUA en Barcelona celebraban un acto de seguimiento de las elecciones para los americanos residentes en la ciudad condal.
Poco a poco íbamos conociendo los resultados de los primeros estados de la costa este. Los pronósticos de cumplían, y estados como Virginia continuaban su precedencia y daban la victoria al candidato McCain. Cuando pasaban treinta minutos de la media noche, McCain ganaba con Kentucky (8 votos), frente a los 3 de Vermont para Obama. Personalmente, partidaria de Obama como me he convertido a lo largo de su campaña, mantuve las esperanzas teniendo en cuenta la hora que era.
El gran ausente de la noche americana, quién lo iba a decir: George Bush. Ni rastro de él en toda la campaña. Aún así, todos saben que parte del mérito de la victoria de Obama, es de la mala gestión de Bush.
Minutos después hubo momentos importantes, como la victoria de Obama en el “triángulo de estados clave”: Pensilvania, Ohio y, en última instancia Florida.
Era tarde, y tenía que madrugar. A las 2 de la madrugada decidí irme a dormir, a pesar de mi curiosidad por el desenlace. En aquellos momentos, Obama perdía en votos electorales con una diferencia de 10. Yo, seguía optimista.
Al levantarme, el día siguiente de la jornada histórica, descubrí que mis pronósticos se habían cumplido: Barack Obama es el nuevo presidente electo de Estados Unidos de America. Desde Washinton, Josep Cuní y su equipo de “Els Matins” hacía un repaso de la noche americana y daba a conocer reacciones de los candidatos y a nivel mundial. El Grant Park abarrotado de obamistas emocionados, gritando su nombre y aplaudiendo todas sus palabras, la familia Obama al completo en el escenario, Biden estrechando la mano con Obama…imágenes que, sin duda, quedarán en la memoria de los americanos. Después de una campaña intensa, de las expectativas creadas, de la esperanza y el cambio anunciado, ha llegado su hora. Obama tiene que demostrar que su discurso no estaba vació, y que tiene un gran futuro preparado para “américa” y para los americanos. Así comenzaba su discurso…
If there is anyone other who still doubts that America is a place where all things are possible, who still wonders if the dream of the founders is alive in our time, who still questions the power of our democracy… Tonight is your answer.
(...) Considero que las primeras damas que más destacaron fueron Jacqueline Kennedy y Hillary Clinton. Me quedo corta con mendionar dos, sin embargo, ellas marcaron cambios importantes en ese país porque no estuvieron como sombras detrás de sus esposo, sino demostraron al mundo que ellas también eran capaces de tomar decisiones en darle seguimiento a políticas públicas y a hacer los procesos más transparentes. En pocas palabras, ellas dieron un ejemplo muy claro de ciudadanía y eso es lo más importante de reconocer. (...)Cindy McCain
Yo no debería estar aquí, tan cerca de quizás convertirme en la próxima Primera Dama, porque soy una chica de clase media-baja de Chicago, a la que dijeron en muchas ocasiones que no hiciera esto o aquello porque no era para mi.Michelle Obama
Políticas de apoyo a las familias no son cuetiones políticas. Son personales. Son las causas que llevo conmigo cada dia. Michelle Obama
Ella me dice lo que tengo que hacer y lo hago con placer. POrque generalmente las cosas salen bien.Barack Obama hablando de Michelle
¡No ha sonreído ni ha hecho ningún gesto facias desde finales de los 70! Es 80% botox!Presentador del Show de Lionel.
Ambas son mujeres muy brillantes que han logrado mucho en sus propias vidas. Ya es bastante estar casada con un senador de EEUU que aspira a presidente, con todos sus egos, tener hijos y ser activa en tu propia carrera. Carl Anthony, historiador de la Bilbioteca de Primeras Damas Amo a mi marido, creo que es uno de lo shombres más brillantes que he conocido, pero no es perfecto, y no quiero que la gente crea que lo es, porque luego se sentirán profundamente decepcionados cuando no alcance sus expectativas. Deben sentirse parte de este proyecto, no entregárselo al próximo mesías.Michelle Obama
Cindy McCain será una dama al esil de Laura Bush, influyente tras bambalinas.Jaqueline Berger, autora del libro "The First Ladies Lady"
Soy un hombre imperfecto, mi mujer me lo recuerda todos los días. Barack Obama
No es una mujer enfadada, de hecho creo que es muy feliz, pero no reprime ni modula sus reacciones emocionales. Experto de la Biblioteca de Primeras Damas.
Aunque ninguna de las dos quería que su marido fuera candidato a la presidencia de los EEUU, poco a poco han vencido sus reticencias y se han subido al tren electora. Su relación con los medios y sus aportaciones a la campaña, aún así, son radicalmente diferentes.
En cuanto a Cindy McCain, es sabido su odio hacia los medios. Su rencor hacia la letra impresa y los cortes televisivos data de la campaña del 2000 cuando el bulo de que John McCain había engendrado una hija bastarda con una mujer negra hundió sus aspiraciones presidenciales, después de haber ganado a George W. Bush en New Hampshire.
La diferencia de edad entre Cindy y John y el hecho de que este estuviera casado en un principio, hizo que la pareja mantuviera su relación a escondidas durante un año. McCain acabó divorciándose para casarse con Cindy, única hija de un magnate cervecero, cuyos contactos familiares en Arizona convirtieron a John en senador de ese Estado.
Ella se esforzó para encajar en Washinton, pero la clase conservadora de entonces no la aceptó. Su carácter inestable y sus depresiones son conocidos por todo el mundo. Después de varios abortos, la pareja tuvo tres hijos.
Otro de los episodios negros de la vida de Cindy fue su adicción a unos calmantes opiáceos que le recetaron después de una cirugía de espalda. Llegó a tomarse hasta 20 diarios sin que nadie lo supiera en tres años, robándolos de la fundación de voluntarios médicos que había creado para zonas de desastre. Al descubrirlo, el director de Asuntos Internacionaes avisó a sus padres, que la ingresaron en un centro de desintoxicación. Lo primero que hizo a su vuela fue despedirlo.
Cindy ha comentado alguna vez que le gustaría continuar la obra filantrópica de Diana de Gales.
Con su sonrisa perfecta,sus tallas ideales, después de 53 años y tres hijos, Cindy despierta pocas simpatías entre los americanos que buscan mujeres reales. Los humoristas televisivos americanos bromean con la cantidad de botox que lleva en su cara, cada vez más inexpresiva.
Al contrario que Michelle, la esposa del candidato republicano, pues, no ejerce la política. Aunque su marido diga que ella sería mejor candidata que él, rara vez se le ha visto celebrar mítines en solitario. Concede pocas entrevistas y no le gusta demasiado viajar constantemente por el país.
Si McCain gana las elecciones, probablemente Cindy se mantenga en un segundo plano, con una actuación parecida a la de su antecesora Laura Bush, y no tanto a Hilary Clinton.
Michelle Obama, por su parte, no es la típica primera dama a la que todos estamos acostumbrados. És una mujer con ideas propias, que no se limita a acompañar a su marido. Ejemplo de éste carácter lo ha demostrado asumiendo un notable protagonismo durante la campaña electoral de Barack.
Madre y ejecutiva, lleva las riendas de su casa y ayuda a mantener los pies en el suelo a su marido. Le recuerda sus obligaciones como padre y marido. Muestra de esto es que el candidato, aún estar en campaña, se ha tomado los domingos libres y ha tenido gestos como el del viernes pasado, en que acudió a Chicago para estar con sus hijas en la noche de Halloween.
Es decidida, elocuente, con madera de líder, y sin pelos en la lengua para exponer sus ideas entre la multitud. Sabe conectar con grandes audiencias, en mítines en los que no utiliza papeles, dirigiéndose al público de forma cercana, “como madre, profesional y ciudadana”. Ella se ha encargado, en algunas ocasiones, de adaptar el discurso de su marido a la realidad cotidiana, con un lenguaje mucho más sencillo y comprensivo por la masa popular americana.
El Congreso Demócrata de Denver fue una magnífica oportunidad para demostrar que realmente valía para el papel de primera dama. Y lo hizo con creces, como estrella inaugural.
A lo largo de la campaña, ha sido duramente criticada por la oposición, quela describe como una mujer radical y con problemas de patriotismo. Esto último a raíz de sus palabras cuando dijo “por primera vez en mi vida adulta siento orgullo de ser norteamericana”. También se la ha criticado por hablar en público de los defectos de su marido, del que dijo que no bajaba la basura, roncaba y tenía mal aliento por las mañanas. Una estrategia más para acercarse al americano de a pie.
Para contrarrestar estas críticas y mejorar su imagen. Michelle ha participado en programas de televisión como “The View” y en revistas como “People” y “Ebony”.
Ahora falta ver si al pueblo americano le gustan las mujeres con ideas propias o si, por lo contrario, prefieren una primera dama a la sombra de su marido, sin opinión alguna.
Aquí adjunto un par de vídeos que ayudan a conocer un poco mejor las dos candidatas a primera dama de EE.UU.