¿Quién será la próxima primera dama del país: Cindy McCain o Michelle Obama?
Uno de los puestos más destacados en el gobierno de Estados Unidos no conlleva responsabilidades oficiales ni sueldo y se otorga en función de lazos familiares. El cargo de primera dama de Estados Unidos es un trabajo con posibilidades casi ilimitadas.
Durante los mandatos de sus esposos, Eleanor Roosevelt escribió una columna diaria en un periódico y fue anfitriona de un programa semanal en la radio, y Claudia “Lady Bird” Johnson promovió la protección del medio ambiente. La actual primera dama, Laura Bush, ha defendido los derechos de la mujer y promovido programas de lectura.
Cada una aportó su estilo personal e intereses a un cargo que Patricia Nixon, esposa del presidente Richard Nixon, describió en 1972 como “el empleo no remunerado más difícil del mundo”.
En Estados Unidos, el papel de la primera dama es un cargo no elegido ni remunerado y no conlleva responsabilidades constitucionales. Pero la primera dama, que actúa de anfitriona de la Casa Blanca, ejerce también mucha influencia.
Según Myra Gutin, una historiadora de las primeras damas y profesora de comunicaciones en la Universidad Rider de Nueva Jersey, las primeras damas estadounidenses son personalidades políticas. “Si van a algún lugar, si defienden una idea, si se suben al podio de la Casa Blanca y dicen ‘esto me preocupa’, reciben mucha atención”, dijo Gutin. “Otras primeras damas en el mundo no reciben el mismo trato”.
En Estados Unidos, la esposa de un candidato presidencial llama la atención durante la campaña electoral, algo que Cindy McCain, esposa del presunto candidato presidencial republicano John McCain, así como Michelle Obama, esposa de Barack Obama, el presunto candidato presidencial demócrata, entienden bien.
Una esposa es uno de los muchos factores que los estadounidenses consideran cuando deciden qué candidato merece su voto. “Las esposas de los candidatos revelan el papel que desempeñan los hombres en sus familias y presentan un reflejo del carácter de sus esposos”, indicó Carl Sferrazza Anthony, historiador de la Biblioteca Nacional de Primeras Damas y autor de obras sobre las familias presidenciales.
Además de que dan fe del carácter de sus esposos, las esposas de los presidentes proporcionan apoyo y guía a sus esposos, ahora y durante la campaña. “La historia ha demostrado que ofrecen a sus esposos consejos inteligentes, intuitivos y a menudo francos”, expresó Anthony.
Las campañas ofrecen a los electores un adelanto del tipo de primera dama que la esposa de un candidato podría ser.
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